Especialistas de la iniciativa Indagación Social y Ciudadanía —impulsada por el CIAE de la Universidad de Chile y el Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Austral— plantean estrategias concretas para que docentes conviertan el abordaje de temas controversiales en oportunidades significativas de aprendizaje.

En Chile, cerca de un 32% de la población confía en las noticias, según el Digital News Report 2024 del Reuters Institute. La polarización, la sobreinformación y la circulación de contenido falso hacen cada vez más difícil distinguir hechos de opiniones. Frente a ese panorama, la iniciativa Indagación Social y Ciudadanía, vinculada al CIAE de la Universidad de Chile y al Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Austral de Chile, propone no evitar los temas difíciles en el aula, sino trabajarlos para desarrollar habilidades de análisis, argumentación, pensamiento crítico y participación democrática.
Karina Lozic, PhD en Educación e investigadora de la iniciativa, señala que el docente ocupa un rol pedagógico estratégico al facilitar procesos donde el desacuerdo no se evita ni se sanciona, sino que se analiza y se transforma en oportunidad formativa. En la misma línea, Marcelo Arancibia, profesor de Historia y director del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Austral de Chile, destaca que "cuando los estudiantes realizan un proceso guiado de investigación antes de debatir, el aula deja de ser un espacio competitivo de opiniones enfrentadas y se convierte en una comunidad dialógica de indagación donde el conocimiento se construye colectivamente".
Esta propuesta está en línea con el programa de estudios de Educación Ciudadana de 3° y 4° medio (MINEDUC, 2021) y con la asignatura Participación y Argumentación en Democracia, que ya estructuran unidades orientadas a desarrollar habilidades de argumentación e indagación en torno a controversias públicas. Los docentes no necesitan inventar el espacio: ya está en los programas de estudio. Aquí, nueve claves para lograrlo, que fueron construidas con diversas fuentes que entregamos al final:
1. Delimitar qué es realmente "controvertido"
Los temas controversiales son aquellos tópicos que suscitan desacuerdos públicos razonables y suelen movilizar emociones intensas. Como consecuencia de ello, las comunidades o grupos sociales tienden a dividirse.
Entre estos figuran los debates migratorios, los dilemas medioambientales, las tensiones sobre memoria histórica, género, raza o los desafíos éticos de las nuevas tecnologías.
Ahora, el punto fundamental es cómo se abordan. Enseñar un tema controvertido implica presentarlo como un asunto abierto, respecto del cual pueden existir múltiples puntos de vista. Esto supone reconocer y explorar diversas respuestas posibles a una misma pregunta. El objetivo detrás de esta aproximación es que los estudiantes comprendan una gama de perspectivas y los argumentos que las sustentan; y, en un nivel más avanzado, que sean capaces de elaborar, sostener y defender sus posiciones de manera reflexiva. En ningún caso se trata de que adopten el punto de vista preferido por el docente.
2. Distinguir entre controversias de larga data y conflictos emergentes
No todas las controversias presentan las mismas condiciones pedagógicas. Es posible distinguir entre aquellas de larga data y las emergentes.
En el primer caso, el desafío radica en evitar la repetición de posiciones estereotipadas, proponiendo enfoques que permitan renovar la discusión y complejizarla. En el segundo, en cambio, el problema central es la contingencia: cómo responder a preguntas espontáneas de los estudiantes, cómo acceder a información confiable en contextos de incertidumbre y posicionarse pedagógicamente frente a un tema en desarrollo.
3. Formular preguntas abiertas
Según el marco C3 del National Council for the Social Studies (NCSS, 2013), las preguntas que movilizan el aprendizaje son aquellas que no se resuelven con una búsqueda rápida, sino que requieren investigación y análisis de múltiples fuentes. En vez de "¿Está bien la migración?", preguntar "¿Qué factores explican los flujos migratorios y qué evidencia existe sobre sus efectos?".
4. Comprender el rol docente como guía de la indagación
Uno de los principales desafíos en la enseñanza de temas controvertidos consiste en desplazar la idea de que el docente debe poseer y transmitir una respuesta correcta al problema en cuestión. Esta expectativa se vuelve especialmente problemática cuando se trata de temas recientes o en desarrollo, donde la información disponible puede ser parcial, cambiante o contradictoria.
5. Enseñar a evaluar fuentes de información
Distinguir fuentes primarias de secundarias, identificar quién produce la información y con qué propósito. Un ejercicio práctico: rastrear una noticia viral hasta su origen, comparar cómo la cubrieron distintos medios y evaluar qué datos son verificables. Esto se alinea con el programa de Educación para la Ciudadanía Mundial de la UNESCO (2015).
6. Trabajar con evidencia antes de formar opinión
Las controversias en el aula son más efectivas cuando se vinculan a enfoques de indagación: primero investigar, luego analizar, después argumentar. El debate se enriquece cuando los estudiantes realizan actividades tras haber procesado información diversa. La improvisación desde la intuición juega en contra de este proceso más analítico.
7. Establecer reglas claras de discusión desde el inicio
El trabajo con temas controvertidos requiere la construcción explícita de normas que regulen la interacción en el aula. Entre ellas, escuchar sin interrumpir, justificar las propias opiniones y respetar el desacuerdo.
La implementación de formatos de debate estructurados puede ser especialmente útil para sostener estas reglas en la práctica, favoreciendo intervenciones más equitativas y promoviendo una discusión basada en argumentos más que en reacciones inmediatas, según recomienda la guía Teaching Controversial Issues del Consejo de Europa (2015). Para ello, es recomendable formar primero en la competencia de deliberación informada como un espacio necesario para fortalecer el diálogo democrático. Este proceso puede iniciarse en séptimo básico.
8. Construir entornos seguros para la deliberación
Es fundamental generar condiciones en las que los estudiantes puedan discutir temas controvertidos de manera abierta, con el acompañamiento del docente. Cuando los temas son controversiales y contingentes, es recomendable, además de la indagación en fuentes documentales, generar un proceso previo que permita levantar y conocer las sensibilidades que provoca el tema en el entorno de los estudiantes: familias, vecinos, actores escolares. Trabajar con entornos y testimonios cercanos no implica la ausencia de conflicto, sino la posibilidad de abordarlo de manera respetuosa, regulada y no violenta.
Un clima de este tipo favorece el desarrollo de habilidades como la autorreflexión, la escucha activa y la argumentación, al tiempo que contribuye a la gestión de diferencias, la disminución de tensiones y la apertura a perspectivas diversas. Asimismo, permite visibilizar voces minoritarias, fomentar el respeto mutuo y promover una actitud crítica frente a la información disponible, particularmente aquella proveniente de los medios de comunicación.
9. La rúbrica debe evaluar el proceso, no solo la posición final
Evaluar la calidad de la investigación, la solidez de los argumentos y la rigurosidad en el uso de evidencia, no si el estudiante llegó a la conclusión "correcta". La rúbrica debe reflejar los procesos de indagación y no solo los productos finales. Para que ello ocurra, debe parcializarse el proceso de indagación en etapas y productos que vayan reflejando el cumplimiento, así como la definición clara de roles que debe asumir cada estudiante como responsable de tareas y actividades encomendadas acordes a dicho rol. En línea con ello, la elaboración de un portafolio de evidencias puede ser un instrumento útil para dar cuenta de dicho proceso de aprendizaje. El portafolio, dependiendo del contexto en que se trabaje, puede ser digital (en Classroom por ejemplo) o físico.
______________________________________
Para más recursos: @indagacionyciudadania en Instagram.




