La iniciativa que es parte de la red Por un Chile que Lee, está compuesta por múltiples instituciones, entre ellas el Ministerio de Educación y el CIAE de la U. de Chile, buscando cerrar la brecha entre investigación pedagógica y práctica escolar mediante propuestas innovadoras para mejorar la formación inicial de docente.

Desde agosto de 2023, el Taller de Formadoras integrado por formadoras de docentes, investigadoras, asesoras en fundaciones educativas, hacedoras de políticas públicas, diseñadoras de programas y docentes de aula ha trabajado en cerrar la distancia entre la investigación pedagógica y la práctica escolar. La iniciativa ha generado propuestas concretas para mejorar la formación inicial de profesoras y profesores de básica.
“La investigación en literacidad, con más de cincuenta años de evidencias, ha identificado dimensiones clave y prácticas efectivas para el desarrollo de la lectura y escritura. Sin embargo, sigue existiendo una brecha entre estas evidencias y su implementación en las aulas” afirma Alejandra Meneses, profesora asociada del Campus Villarrica de la Pontificia Universidad Católica de Chile y coordinadora para Chile de ProLeer. Además, subraya que “la formación inicial docente representa una de las tareas más complejas y desafiantes, ya que las y los profesores en formación necesitan una preparación basada en la práctica, con múltiples oportunidades para aprender a poner en acto estas prácticas esenciales en el aula”.
Ante este escenario, surge el “Taller de Formadoras”, una mesa de trabajo que es parte de la red Por un Chile que Lee. Esta iniciativa ha reunido mensualmente a representantes de tres sectores clave: fundaciones y profesores que trabajan directamente con escuelas, didactas de lenguaje de diversas facultades de educación y funcionarios del Ministerio de Educación. Según Carmen Sotomayor, directora del Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la Universidad de Chile, este enfoque permite “conectar el conocimiento que se produce en la investigación con el conocimiento práctico generado en el quehacer diario de los profesores y profesoras de aula. Esto es muy relevante, porque una parte importante del conocimiento pedagógico lo tienen los maestros, pero este, en general, no se sistematiza ni se difunde más allá de sus salas de clases”.
Por su parte, Jeniffer Villagrán, profesora de la escuela El Saber de la comuna de Nacimiento y miembro del grupo motor de la red Por un Chile que Lee, destaca que “el trabajo se ha desarrollado de manera colaborativa bajo la convicción de que el aprendizaje de la lectura y escritura es un hito fundamental en la vida de nuestros niños y niñas”.
El “Taller de Formadoras” reúne a representantes de diversas universidades, como la Universidad de Chile, Pontificia Universidad Católica de Chile, Universidad Diego Portales, Universidad Católica de Valparaíso, Universidad de los Andes, Universidad de Las Américas, Universidad Católica de Antofagasta, Universidad de Concepción y Universidad Metropolitana. También participan fundaciones como Educa Araucanía, Corporación Educacional Arzobispado de Santiago y Fundación Astoreca, además de la Unidad de Currículum y Evaluación del Ministerio de Educación.
“Esta alianza es imprescindible para fortalecer los esfuerzos colectivos y generar nuevas evidencias sobre cómo formar a profesores y profesoras, especialmente en la enseñanza de la lectura y escritura en primero básico”, Graciela Veas, Coordinadora del equipo de Lengua y Literatura la Unidad de Currículum y Evaluación del Ministerio de Educación.
Un curso diseñado para enfrentar desafíos reales
Uno de los logros del taller es el programa del curso “Didáctica de la lectura y escritura inicial”, que busca integrar a la formación docente contenidos relevantes, dice Rosita Puga, directora de Por un Chile que Lee: “Este curso ofrece oportunidades para que los futuros profesores y profesoras puedan profundizar en los contenidos necesarios para enseñar de manera sistemática el dominio del lenguaje escrito a niños y niñas”.
El nuevo curso se fundamenta en las ciencias cognitivas, la neurociencia, los enfoques socioculturales y didácticos para comprender el aprendizaje y desarrollo de habilidades de lectura y escritura inicial, con un enfoque en prácticas inclusivas, sensibles a la diversidad cultural, y decisiones pedagógicas informadas por la evaluación. Está previsto que se implementará el 2025 en algunas universidades.
Además, este año “el foco estará en la difusión del trabajo realizado y en buscar que más carreras de pedagogía incorporen este curso, adaptándolo y ajustándolo a sus contextos particulares”, asegura Carmen Sotomayor.
Comunicaciones CIAE
Archivos adjuntos
Galería de imágenes

